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El etiquetado nutricional consta de 2 partes: la lista de ingredientes y de la información nutricional.

La industria alimentaria utiliza sus truquitos para que ciertos alimentos parezcan saludables, y camuflar la información que está obligada a declarar, de lo que sabe que el consumidor no quiere, porque ha oído que no es bueno. Ya os lo contamos la semana pasada en el post que sacamos sobre la lista de ingredientes del etiquetado nutricional. 

Hoy toca hablar de la tabla que acompaña a esa lista, y que nos aporta la INFORMACIÓN NUTRICIONAL del producto. ¿Qué significa esto? Pues que en esta tabla aparecen desglosados los NUTRIENTES que forman parte del alimento y se muestran las cantidades en las que aparecen por cada 100g de producto (también en muchos casos, por ración de producto). 

Además de esto, la tabla también nos da a conocer el valor energético del producto (kilocalorías, más comúnmente conocidas como “calorías”), también por cada 100g o por ración. ¿Esto es importante? Mucha gente cree que es lo más importante de la información nutricional, pero no es así, pues no nos habla de la calidad del alimento. Existen alimentos con una elevado valor energético y que sin embargo son muy saludables (como es el caso del aceite de oliva y los frutos secos…).

Veamos los nutrientes:

GRASAS:

Un alimento cuya cantidad de grasa esté por debajo de 3g (por cada 100g de producto), se considerará bajo en grasa. Por el contrario, se considerará un alimento rico en grasas si éstas superan el 30% (30g por cada 100g de producto). 

¿Qué alimentos rondan o sobrepasan los 30g de grasa por cada 100g?:

  • quesos curados
  • algunos fiambres y embutidos ( como el chorizo
  • algunos snacks como las patatas fritas de bolsa
  • mantequillas/margarinas
  • cremas de cacao (nocilla, nutella…)
  • algunos productos de bollería y pastelería

En la mayoría de los casos se trata de alimentos poco saludables con grasas de baja o mala calidad, pero hay excepciones, como ya hemos comentado: 

  • el aceite de oliva virgen extra, contiene un 99% de grasas (principalmente monoinsaturadas)
  • los frutos secos, contienen sobre un 60% (principalmente monoinsaturadas y poliinsaturadas)

Por ello, más que en la cantidad de grasa, interesa fijarse en el tipo de grasa. Conviene que nos fijemos en las saturadas, que son, de las que vienen definidas, las que se asocian a mayores problemas de salud: el porcentaje de grasa saturada debería ser menor de la mitad del porcentaje de grasa total.

PROTEÍNAS:

Un alimento con un contenido mínimo de 12g sería una buena fuente de proteínas; si contiene más de 20g se consideraría un alimentos rico en proteínas. En los derivados cárnicos o productos para vegetarianos debemos fijarnos en la lista de ingredientes y asegurarnos de que esa proteína procede realmente del producto de referencia (es decir que el porcentaje del producto del que procede sea realmente alto)

HIDRATOS DE CARBONO: 

  • Si en la lista de ingredientes no aparece la palabra “azúcar” ni ninguna de las otras denominaciones que enumerábamos en la anterior entrada no debemos asustarnos ni pensar que nos están engañando si vemos que, según la tabla de información nutricional, hay azúcares en el producto. Se entiende que el contenido que figura en este apartado es de la cantidad de azúcar presente naturalmente en el alimento (no añadido). Por ejemplo, la leche normal y corriente no lleva azúcar pero si nos fijamos en su composición, la tabla declara que contiene entorno a 4g de azúcares (se refiere a la lactosa, el azúcar naturalmente presente en la leche).
  • Si en la lista de ingredientes hemos descubierto que sí que lleva, aquí podemos comprobar en qué medida:

Más de 10g por cada 100g de producto: el producto contiene mucha azúcar. 

Menos de 5g por cada 100g de producto: el producto contiene poca azúcar

FIBRA ALIMENTARIA:

Si el contenido de fibra sobrepasa los 3g se considera que el producto es fuente de fibra. Si aporta más de 10g por cada 100 estaríamos ante un alimento con alto contenido en fibra.

VITAMINAS Y MINERALES:

Esta información no debe preocuparnos a la población general, siempre y cuando llevemos una alimentación saludable. Sino es así debemos plantearnos mejorar nuestros estilo de alimentación más que buscar alimentos enriquecidos que quizás nos aportan estos nutrientes pero también otros “de regalo”. 

SAL 

Si la cantidad de sodio que encontramos en este apartado es de más de 1,2g por cada 100g de producto nos encontramos ante un alimento con una cantidad considerable de sal, por lo que no debe ser de consumo habitual y/o tenerlo en cuenta para no adiccionarle más sal.

Nuestro consejo es que baseis vuestra alimentación en productos que no necesitarían etiquetados, pues hablan por sí solos, y que limitéis el resto. Pero sed curiosos. Acostumbraros a leer los etiquetados de todos los productos e ir aprendiendo. Si tenéis duda, podéis consultarnos, será un placer atenderos.

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