CONOCIENDO EL SIBO
El cuerpo humano es un organismo complejo formado por millones de células y también de microorganismos como bacterias, virus y hongos. Estos microorganismos se encuentran en piel, boca, estómago, intestino, etc y cumplen funciones fundamentales como por ejemplo la defensa inmunitaria. Tanto es así que en estos últimos años se ha visto que desequilibrios en la microbiota humana pueden generar problemas de piel, de inmunidad, problemas digestivos, etc. Cuando la alteración se da en el aparato digestivo se le llama SIBO (sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado).
En este artículo, exploraremos qué es el SIBO, cómo identificarlo, y qué medidas pueden tomarse para manejarlo efectivamente y ayudarte a recuperar tu calidad de vida habitual
¿QUÉ ES EXACTAMENTE EL SIBO?
El SIBO se da cuando hay una presencia excesiva de bacterias en el intestino delgado, un lugar donde hay bacterias pero no debería haber demasiadas y deberían estar en equilibrio. Este desequilibrio en cantidad y tipo puede interferir con la digestión de los alimentos y la absorción de nutrientes, desencadenando síntomas molestos, como es la hinchazón exagerada del abdomen, a los 30-60 minutos después de comer.
SÍNTOMAS DEL SIBO
CÓMO SABER SI TIENES SIBO
Por lo general genera dolor y distensión abdominal por la presencia de gases y eructos. Puede ir acompañado de digestiones pesadas, ardor de estómago y puede generar o alternar diarreas y estreñimiento según el tipo de SIBO. También es frecuente la presencia de intolerancia a la lactosa, el sorbitol o a la fructosa. También puede generar problemas de mala absorción al no conjugarse adecuadamente las sales biliares por la alteración de la micro flora dando lugar a déficit de vitamina A, E y K.
SÍNTOMAS NO DIGESTIVOS
No todos los síntomas que genera el SIBO son digestivos. Otro tipo de síntomas pueden ser:
- Niebla mental.
- Sensación de fatiga y de falta de energía.
- Falta de recuperación muscular o dolores musculares.
- Dolores articulares.
TIPOS DE SIBO:
En función del tipo de microorganismos que haya estamos ante la presencia de un:
- SIBO: cuando las bacterias que encontramos son las productoras de hidrógeno.
- IMO: cuando el gas que encontramos en las pruebas es el metano producido por el sobrecrecimiento de arqueas.
- SIBO-S: cuando encontramos bacterias reductoras de sulfato que producen sulfuro de hidrógeno a partir de hidrógeno.
CAUSAS Y FACTORES DE RIESGO:
El SIBO es un síntoma de algo. Podemos tratar el síntoma, pero si la base que está generándolo no se detecta, existe la posibilidad de que con el tiempo reaparezca. Algunas posibles causas son: pH alterado en el estómago, Fármacos que alteran el equilibrio de la flora intestinal, alteraciones en la motilidad del intestino o el sistema inmune, estrés crónico, obesidad, pancreatitis, celiaquía, hipotiroidismo, DMII, antecedentes de cirugía abdominal.
TRATAMIENTO: CÓMO RECUPERAR TU BIENESTAR
Para la parte del tratamiento vamos a decir que normalmente va a tener 2 fases:
- FASE 1. Antibióticos: consiste en pautar ciclos recurrentes de rifaximina u otros antibióticos bajo supervisión médica.
- FASE 2. Intervención nutricional. En esta etapa se trabaja con dietas como la baja en FODMAP para aliviar o mitigar la sintomatología de hinchazón y gases.
Se pueden usar suplementos específicos para mejorar la función digestiva, reequilibrar la flora intestinal y corregir deficiencias.
Lo habitual es que mejores con este protocolo. Sin embargo, como te hemos contado anteriormente, recuerda que habrá que haber valorado y tratado las posibles causas del SIBO para evitar futuras recaídas o fluctuaciones de menor o mayor intensidad.
CUIDADO A LARGO PLAZO
Una vez tratado, es importante tomar medidas para evitar que el SIBO regrese. Esto puede incluir:
- Mantener una dieta equilibrada y variada. Es fundamental seguir las pautas de la nutricionista que te haya acompañado en tu proceso de recuperación, para cubrir las necesidades nutricionales de aporte de fibra, omega 3, antioxidantes, vitaminas y minerales y probióticos que tu cuerpo necesita para mantenerse funcional y sano.
- Evitar el uso innecesario de antibióticos.
- Trabajar en la motilidad intestinal con la ayuda de un profesional de la salud sobre todo para tratar los casos con tendencia al estreñimiento.
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CONCLUSIONES:
El SIBO puede ser desafiante, pero con un enfoque integral que combine diagnóstico, tratamiento y cuidado preventivo, es posible mejorar los síntomas y recuperar la calidad de vida. Si sospechas que podrías tener SIBO, consulta a un profesional de la salud para un diagnóstico adecuado y un plan de tratamiento personalizado.
El ritmo de vida actual y los hábitos de la vida moderna, como el estrés crónico y una alimentación desequilibrada, están aumentando la incidencia de SIBO en la población. Por ello, podemos decir que es un problema real que refleja desequilibrios en la microbiota intestinal y no una moda. Si sospechas que podrías tener SIBO, busca ayuda profesional para diagnosticarlo y tratarlo adecuadamente.
En nuestra clínica, te acompañamos para ayudarte a recuperar tu bienestar y calidad de vida. No dudes en contactarnos si necesitas asesoramiento profesional.
NOELIA PLAZA
Dietista Nutricionista
Col. CV-00489