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Comer en exceso es uno de los errores más frecuentes que se cometen en estas fiestas. Luego vienen los remordimientos, el malestar… ¿Merece la pena? Mucha gente tiene claro que no.

Son muchas las personas que se enfrentan a las Navidades con cierto temor porque son consciente de sus dificultades para enfrentarse, sin excederse, a bandejas de dulces o a mesas llenas de comida apetitosa. También puede que les cuesta evitar la tentación de consumir alimentos que constantemente anuncian o se exponen en las tiendas y escaparates.

¿Qué se puede hacer para no comer en exceso en Navidad?

No hay milagros, pero sí trucos y estrategias que pueden ayudar bastante a controlar los estímulos del ambiente o al menos mantenerlos al margen:

  • Para empezar, no tener turrones ni otros dulces navideños en casa. Si te surge una visita, improvisa en un momento algunos dulces de los que te sugerimos en este post. Si tienes verdadera dificultad para frenar el impulso de comer dulces y te regalan una cesta o caja de navidad, regalalos, o reúne algunos otros alimentos y entregalos, por ejemplo, a una de las múltiples campañas de recogida de alimentos que surgen en Navidad.
  • No cambies tus ingestas previas. Con esto nos referimos a que no comas menos cantidad anticipando que te vas a pasar en la siguiente comida o cena, pues de esa manera no hay duda que ocurrirá. Hazlas saludables, pero como siempre. Es más, almuerza, merienda o realiza un tentempié (por ejemplo, una pieza de fruta o un yogur natural) si no lo sueles hacer habitualmente, para no llegar a esa comida/cena especial con hambre excesiva. Todo esto te permitirá:
  • hacer una mejor selección de lo que vas a comer
  • comer a un ritmo más adecuado
  • comer con moderación, sin excesos
  • evitar picadas, descontroles

De cara a las comidas y cenas de celebración:

SI TU ERES EL ANFIFRIÓN/ANFITRIONA, esto tiene sus ventajas y sus inconvenientes:

Ventajas: tu decides el menú o al menos en tí recaerá buena parte de la decisión de en qué consistirá, por lo que puedes optar con opciones saludables o al menos asegurarte que estén presentes.

Inconvenientes: Las sobras. ¿Qué hacer con las sobras de las comidas o cenas de navidad? Por supuesto, todo ha de empezar por no preparar una barbaridad de comida. Pero si no has calculado bien o han fallado algunos invitados, para todo hay solución. Se puede:

– repartir lo que ha sobrado entre los invitados* (la mejor opción)

Cada vez es más habitual pedir en un restaurante que te pongan lo que te ha sobrado de la comida/cena para llevar a casa.  Puedes hacer lo mismo con las sobras de las comidas/cenas de Navidad. Ten preparados tuppers para repartirlas entre los invitados. Si eres tú el invitado, valora si debes aceptar el tupper.

– guardarlas en tuppers/congelarlas

Eso sí, cuidado con «las penas». Te remitimos a estas recomendaciones que publicamos hace poco en Facebook al respecto.

SI ACUDES COMO INVITADO A OTRA CASA puedes ofrecerte para preparar algún plato o parte del menú (si los anfitriones no han previsto hacer verduras, puedes cocinarlas tú, es la ocasión). Si no procede, adaptate a lo que hay, y no te sientas mal.

  • Decide con antelación en qué lugar de la mesa te vas a sentar para no tener que ver pasar los platos por delante de ti. Puedes pedir ayuda a alguien para que te “reserve” ese sitio. El mejor lugar suele ser en alguno de los extremos, junto a los que presiden la mesa. Pide pasar los platos a otro lado de la mesa y utiliza obstáculos visuales como botellas, jarras, copas… para “aislarte” de platos que puedan ser muy tentadores, una vez que te has servido.
  • Con respecto a la cantidad, sírvete más o menos lo de siempre. Come a un ritmo pausado y sé consciente, disfruta de esa comida especial atendiendo a los sabores, olores, texturas…
  • Piensa cómo vas a responder a los típicos comentarios de los familiares/amigos/conocidos relacionados con lo que estás comiendo o dejando de comer. Responde asertivamente con alguna frase corta y repitela si es necesario como un “disco rayado” si insisten en lo mismo. Puede ser algo así como:  “Últimamente cuando como mucho me sienta mal, gracias”. A continuación, cambia de conversación. Sentirte cómodo con la compañía puede ayudar a que estés motivado para comer bien.
  • Evita el alcohol, no ya sólo por el aporte energético que supone, sino por su capacidad para desinhibirte y acabar bebiendo y comiendo más. Si crees que va a ser para ti complicado beber con moderación, consume agua, infusiones, cerveza sin o 0,0, refrescos sin azúcar…
  • Evita tener en tu campo visual la bandeja de dulces o propón retirarla una vez todos hayáis cogido.

Por último…

  • Permanece activo durante este periodo, no con idea de compensar, sino de disfrutar, de no perder la forma o de iniciar un nuevo estilo de vida. Esto repercutirá en tu bienestar, sensación de control y motivación para mantener las mejorías.
  • No te asustes si un día comes más de lo previsto, ahí es donde precisamente está la trampa. Es posible que el exceso de un día no sea tan importante como te lo imaginas, pero sí se puede convertir en un exceso importante si esto implica que tires la toalla.
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