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¡Enhorabuena! Si te has interesado por este artículo es posible que sea porque tú, tu pareja o alguien muy próximo a tí espera un bebé. En cualquier otro caso, también eres bienvenid@. Comer en el embarazo es una pequeña aventura que no tiene que ir asociada a riesgos si se conocen las reglas, y las alternativas. Todo lo contrario, puede suponer un gran descubrimiento de una nueva forma de alimentarse que si se mantiene tras el embarazo… mejor que mejor.

Las embarazadas tienen un amplísimo repertorio de alimentos que pueden consumir (casi todos), dentro del cual han de seleccionar los alimentos más saludables, lo mismo que haría cualquier persona que desea cuidarse. Sin embargo se han de descartar los siguientes:

Alimentos a evitar:

Alimentos de origen animal crudos o poco hechos:

Jamón serrano, embutidos crudos curados (salchichón, salami, fuet, chorizo, lomo embuchado…), patés que se venden refrigerados, carpaccio, tartar, sushi/sashimi, boquerones en vinagre, salmón ahumado, carpaccio de pescado, ostras, huevos crudos…

Toxoplasma, salmonella, listeria son algunos de los microorganismos que pueden estar presentes en estos alimentos y que pueden generar serias consecuencias en el embarazo. 

Muchos de los alimentos mencionados suelen consumirse como parte de los desayunos, almuerzos o de las meriendas. Nuestra propuesta alternativa para los desayunos podéis encontrarla aquí. Para almuerzos o meriendas pueden servir las mismas, o bien alternar entre estos 3 alimentos: fruta, yogur natural (sin azúcar añadido) y frutos secos o frutas desecadas (eligiendo 1, 2 o 3 según los requerimientos de cada fase de la gestación). 

Cuando forman parte de comidas o cenas, suelen usarse como recurso para «salir de paso» esos días que no hay tiempo o no apetece cocinar. En ese caso, os proponemos alternativas dentro del grupo de los proteicos: hummus u otros patés vegetales, pescados en conserva (sardinas, caballa, anchoas…), queso fresco, frutos secos… todos estos serían opciones rápidas y saludables.

Por lo demás, tanto pescados como carnes y huevos, debes cocinarlos bien, evitando que queden crudos o poco hechos  en su interior.

Grandes peces

Como tiburón, pez espada (emperador), atún rojo o lucio. Tristemente nuestros mares están muy contaminados y el pescado, que podría ser un alimento muy saludable de consumo incluso diario, debemos restringirlo a 3-4 raciones a la semana. Las embarazadas, deben evitar los de mayor tamaño por su alto contenido en mercurio.

Preparaciones caseras o artesanales

Aquí estarían, por ejemplo, los quesos que se hayan hecho con leche sin pasteurizar (leche cruda), por riesgo de listeria.

No te arriesgues con las conservas caseras en este periodo. Delega en la industria alimentaria, que nos ofrece, alimentos seguros en este terreno.

Los lácteos, siempre pasteurizados o esterilizados (la principal oferta en cualquier establecimiento es de este tipo).

Alcohol:

Sobra decir los riesgos que, el consumo de alcohol aunque sea moderado, tendría sobre el feto. En cualquier caso, aquí te dejamos algunas preguntas frecuentes y sus respuestas.

Cuando salgas por ahí y te apetezca algo fresquito, pásate al agua con gas, agua con gas y limón, zumo de tomate, té helado, refrescos sin azúcar… Aquí puedes encontrar otras ideas caseras para saborizar el agua de una forma saludable.

Precaución con:

Alimentos vegetales que se vayan a consumir crudos (frutas y verduras):

Los alimentos crudos pueden contener parásitos y otros microorganismos debido a que pueden quedar restos de tierra o polvo adherida a ellos. Debido a esto, se deben lavar y desinfectar con agua y lejía apta para uso alimentario. La lejía debe estar etiquetada como “apta para la desinfección de agua de bebida”.  Sumérgelas durante 5 minutos en agua potable con 1 cucharita de postre de lejía (4,5 ml) por cada 3 litros de agua. Después acláralas con abundante agua corriente (Aecosan)

Si te gustan muchos las ensaladas, también puedes probar las ensaladas con todos los ingredientes cocinados. Vegetales que pueden ir bien: legumbres, pimientos asados, judías verdes, guisantes, zanahoria, patata, coles de bruselas, frutos secos, frutas secas, espárragos, remolacha cocida, tomates secos, brócoli, champiñones salteados.

Ultraprocesados y, en general, alimentos con alto contenido en azúcar, grasas y/o sal.

Si te apetece un snack, es preferible que recurras a los frutos secos o frutas desecada, crudités (palitos de pepino, zanahoria, calabacín o pimiento rojo crudo) con hummus, palomitas de maíz caseras (no las de microondas)… Tienes algunos otros ejemplos aquí de snacks saludables.

Para terminar, recordaros algunas pautas para la correcta manipulación de los alimentos:

  • lavar adecuadamente los utensilios de cocina, las superficies y vuestras manos con jabón y agua caliente, 
  • separar los alimentos crudos de los listos para consumir.
  • evitar mantener a temperatura ambiente mucho rato los alimentos
  • respetar la fecha de caducidad de alimentos que implican mayor riesgo una vez vencida esa fecha, como la de las ensaladas envasadas lista para consumir.
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