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Física, emocional, mental y sensorial. Cuatro tipos de hambre que nos conducen a comer, pero que se originan de forma muy diferente.

No siempre que aparece la sensación de hambre se trata un hambre real. Lo hemos experimentado todos muchas veces, cuando hemos terminado de comer y nos encontramos saciados, pero nos sacan un trozo de tarta y queremos comernoslo. Aunque no le pasa a todo el mundo, también es bastante frecuente que surja el hambre cuando una persona se encuentra emocionalmente mal, y recurre a la comida para reconfortarse.

Saber que la sensación de hambre se puede deber a distintas cosas y ponerle nombre, nos va a ayudar a tomar decisiones más acertadas con respecto a qué hacer en ese momento.

Se han descrito muchos más tipos de hambre, pero vamos a hablaros de las 4 más frecuentes.

HAMBRE FÍSICA.

El hambre física sería el hambre fisiológica. Se corresponde con la necesidad real que tiene nuestro organismo de comer, cuando necesita reponer energía, y nos avisa mediante distintas señales que identificamos claramente, a veces acompañadas de sensación de debilidad, falta de concentración, vacío en el estómago… cuando  el hambre empieza a ser importante.

HAMBRE EMOCIONAL

El hambre emocional es el hambre que puede aparecer en respuesta a una emoción: ansiedad, frustración, preocupación, aburrimiento, enfado… 

Generalmente se han dado situaciones previas en las que comer en un momento dado rescató a la persona de alguna emoción que le hacía daño, y la comida ejerció el papel de compañía, recompensa, consuelo, anestesia… De manera consciente o inconsciente, se vuelve a recurrir a esos alimentos cuando se presenta una situación que desencadena de nuevo esa emoción. 

Cuando sentimos hambre emocional y comemos, estamos haciendo un comer emocional.

Sabemos que se puede conectar con el hambre emocional a partir de emociones, y que, por el contrario, el hambre física aparece tras unas horas de haber comido, o más o menos a la misma hora si seguimos horarios regulares de ingesta.

Pero… ¿existe alguna otra forma de distinguir estos 2 primeros tipos de hambre entre sí? Hay muchas personas a las que les cuesta muchísimo identificar sus emociones. Si es tu caso, hazte estas preguntas en el momento de sentir la sensación de hambre:


Hambre FÍSICA Hambre EMOCIONAL
¿Cómo aparece?Poco a pocoDe repente
¿Qué pide?Es flexible (contempla opciones más o menos saludables)Alimentos concretos (generalmente muy energéticos y palatables, especialmente si no te los permites habitualmente)
¿Para cuándo?Puede esperarPara YA

También puedes intentar identificar cual de estos 2 tipos de hambre te ha llevado a comer, si ya lo has hecho. Podrías preguntarte:


Hambre FÍSICAHambre EMOCIONAL
¿Hasta cuándo?Atiende a señales de saciedadDifícil determinar, hasta sentirse completamente llen@Cuando pasa o cambia la emoción 
¿Como me siento?Bien, satisfech@Siento malestar, culpa…

HAMBRE MENTAL

Es el hambre que se rige por normas o “deberías”. El hambre mental nos dirige y nos dice qué, cuándo y cuánto comer atendiendo a razonamientos. Observa si tus pensamientos son del tipo:

Voy a comer ya que luego más tarde no tendré tiempo

Hoy la comida ha sido más floja, puedo comer algo más” (pero sin embargo ya no sientes hambre)

Hasta aquí todo… podría estar bien. 

El problema viene cuando los pensamientos son del tipo:

Hoy he tenido un mal día, me merezco comer …» (puede ser un alimento concreto o no).

Ya me he pasado comiendo, ahora ya… qué más da… puedo seguir comiendo porque nunca voy a conseguir controlarme

Como, mientras haya comida en el plato

HAMBRE SENSORIAL

Es el hambre que se despierta a través de los sentidos, por ejemplo, cuando acabo de ver, oler o escuchar el sonido de un alimento que me ha despertado las ganas de comerlo. La visualización de un dulce apetitoso, el olor del guiso del vecino de abajo o de las palomitas al entrar al cine, o el sonido de ciertos alimentos crujientes, o incluso de algunos envases que permiten adivinar el contenido. Estas situaciones estimulan nuestro hambre sensorial.

Podemos satisfacer el hambre sensorial en cada ingesta, cuando comemos atentos y no completamente absortos en nuestros pensamientos o desconectados mientras miramos en la tele las noticias o una serie. Es posible que tras una ingesta de estas características, nuestra hambre física haya quedado saciada, pero no nuestra hambre sensorial, y es posible que si lo hacemos así siempre que comemos, acabemos buscando repetir esa experiencia sensorial en otro momento a través de los alimentos que nos hemos perdido.

Si te encuentras muy desbordad@ y el impulso de comer, sea del tipo que sea, es muy fuerte, te recomendamos que pidas ayuda a profesionales especializados de la psicología y de la nutrición.

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