ALERGIAS ALIMENTARIAS EN EL NIÑO (I). Alergia al huevo | Nutriemoción

La alergia al huevo es una de las alergias alimentarias más frecuentes entre los niños y afecta principalmente a los menores de 5 años.

A nivel general, la prevalencia de alergias alimentarias se ha incrementado en los últimos años, alcanzando magnitudes de entre el 6% y el 8% en niños menores de cuatro años, lo que supone el tercer motivo de diagnóstico de trastornos alérgicos en la edad pediátrica. 

Contrariamente a las creencias generalizadas de la población, esta patología no se trata de un problema transitorio que pueda controlarse de forma espontánea cuando niño crece.

  • En muchas ocasiones, implicará un importante cambio de hábitos en la familia
  • También requerirá que, tanto en el entorno familiar como a nivel escolar, se reciba formación sobre el manejo de las diferentes situaciones que pueda implicar este fenómeno.
  • Igualmente, será importante conocer como mantener el aporte nutricional estable para conseguir un adecuado crecimiento y desarrollo en el niño, en el caso de que se tenga que recurrir, finalmente, a la exclusión completa del alimento. 

Los alimentos mayormente implicados en los trastornos alérgicos durante la edad pediátrica son los huevos (39’1%), seguidos de la leche (32’3%) y los frutos secos (18’8%), de las que hablaremos en futuras entradas del blog.

  • ¿EN QUÉ CONSISTE LA ALERGIA AL HUEVO?

La alergia al huevo de gallina se presenta, habitualmente, como una reacción de hipersensibilidad, frente a una serie de proteínas que contiene el huevo, mediada por IgE. Esto supone que el tiempo de aparición de los síntomas, se producirá rápidamente, alrededor de los primeros treinta minutos. Los síntomas aparecerán mayoritariamente a nivel cutáneo (erupciones en la piel e hinchazón en ojos y boca).

Este tipo de alergia conlleva un elevado riesgo de anafilaxia, una reacción sistémica grave de instauración rápida y muy peligrosa. Por ello se deberá tener en consideración toda la información necesaria para la evitación del alérgeno (sustancia que provoca la reacción alérgica), así como de otros con los que pueda generarse una posible reacción cruzada.

Tanto la yema como la clara pueden ser alergénicas, no obstante, dado el mayor contenido proteico de ésta última, supone la fuente predominante de alergia en los niños (recordemos que la mayoría de los alérgenos alimentarios son proteínas). 

  • ¿PUEDE ESTAR PRESENTE LA PROTEÍNA DEL HUEVO EN OTROS PRODUCTOS?

Sí. Cabe mencionar el uso de ciertos componentes del huevo con diferentes fines industriales como la producción de medicamentos y vacunas (como las vacunas antigripal y triple vírica) o empleados a modo de emulsionantes de preparados alimenticios (es el caso de la lecitina). 

  • ¿COMO SE TRATARÍA LA ALERGIA AL HUEVO?

Como se comentaba al inicio del post, el abordaje general de cualquier alergia alimentaria se basa en:

  • la evitación del alimento implicado en el proceso patológico (en este caso, el huevo)
  • adecuación de la dieta del niño para mantener un desarrollo adecuado en todo momento
  • tratamiento de las reacciones adversas ocasionadas si se produjese una ingesta accidental.
  • ¿EXISTEN DISTINTOS GRADOS DE TOLERANCIA AL HUEVO?

Por supuesto. Previamente a la adopción de esta ingesta restrictiva, es fundamental realizar una prueba de provocación oral para delimitar el umbral de tolerancia específica al huevo. En este sentido se deben considerar un par de puntos.

En primer lugar, los principales alérgenos del huevo son la ovoalbúmina y el ovomucoide, diferenciándose entre sí por su comportamiento frente al calor. La segunda proteína, ovomucoide, conserva su inmunogenicidad (es decir, sigue siendo alergénica) tras un proceso de cocción de veinte minutos , por lo que los pacientes sensibilizados a ésta presentarán reacciones con cualquier tipo de alimento que contenga huevo, independientemente de su cocinado o tratamiento. La ovoalbúmina, por el contrario, es termolábil, eliminándose su capacidad alergénica tras su exposición a altas temperaturas. De esta forma, los niños sensibilizados a ovoalbúmina tolerarán presentaciones de este alimento como el huevo cocido o rebozado. Igualmente, se favorecerá la tolerancia posterior de formas menos cocinadas.

En segundo lugar, es necesario tener en cuenta la reactividad cruzada existente entre proteínas de huevo de otras aves (como la codorniz o el pato), por lo que también se deberá evitar su ingesta. 

  • ¿QUE ALIMENTOS SE PUEDEN TOMAR EN SUSTITUCIÓN DEL HUEVO?

El  huevo contiene proteínas de alta calidad por lo que podría sustituirse por otros alimentos ricos en proteínas como el pescado, la carne o las legumbres.  Además, el huevo es rico en vitaminas liposolubles A, D y E, pudiendo sustituirse, en casos de exclusión estricta, por fuentes como hortalizas, pescados azules, espinacas y verduras de hoja verde, respectivamente. Por otra parte, su importante aporte de vitaminas hidrosolubles, concretamente del complejo B, podría salvaguardarse a través de la ingesta de cereales, legumbres y carne.

BEATRIZ ALONSO (Enfermera)

CRISTINA GARCÍ TÉBAR (Dietista de NUTRIEMOCIÓN)

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