Los carbohidratos o hidratos de carbono o glúcidos son un componente más de nuestra dieta. Entrar a formar parte de muchos alimentos y los podemos encontrar tanto en forma de azúcares simples como de almidones o de fibra.

Se suele decir que para que una dieta para adelgazar funcione, hay que limitarlos, e incluso que un alto consumo de carbohidratos es incompatible con una dieta sana, pero ¿es verdad?

Tipos de carbohidratos

carbohidratos dietistaAntes de empezar a juzgarlos a todos por igual, vamos a empezar a hacer distinciones entre ellos. Encontramos carbohidratos complejos en muchos alimentos (pasta integral, arroz integral, legumbres, cuscús, quinoa, avena, pan integral…). Este tipo de carbohidratos, al ser complejos y ricos en fibra su absorción es más lenta, por lo que no provocan los mismo efectos que los carbohidratos simples (como el azúcar; aquí entraría el dulce).

No podemos juzgarlos a todos por igual. No hay ningún problema en consumir de forma regular alimentos ricos en hidratos de carbono como avena, legumbres, pan integral, etc. Estos alimentos van a ayudar a mantener una variedad en la dieta y una mayor sensación de saciedad, además de darnos energía y venir con más nutrientes (vitaminas, minerales, proteínas…). En cuanto a los simples, si que sería mejor limitar su consumo.

¿Entonces el problema está en el azúcar del café?

Si bien he dicho que no es bueno abusar de los azúcares, no es tan sencillo como eso. Hoy en día a muchísimos productos se les añade azúcar, por lo que estamos tomando una cantidad muy grande de azúcar «invisible» en nuestro menú sin siquiera darnos cuenta. No es solo ese sobre de azúcar para el café del bar por las mañanas, es el que encontramos en los platos preparados, en la bollería (tanto industrial como casera), en sopas, salsas, zumos…

La cantidad de azúcar que estamos tomando es muchísimo mayor que la que tomaban nuestros abuelos, cuando aún no estaba tan extendido la venta de productos preparados y era más habitual comprar en el mercado municipal que en grandes superficies.

Además los productos (que no los alimentos naturales) vienen con muchos más ingredientes que no son los más ideales para nuestra salud (alto contenido en sal, grasas de mala calidad…).

La misma conclusión de siempre: mejor alimentos

Por tanto, ¿qué podemos hacer? pues como ya he dicho en muchos artículos anteriores, lo mejor es recurrir a productos, cuanto carbohidratos nutricionistamás «enteros» (sin refinar) mejor. Por ejemplo, aunque un producto veamos en la etiqueta «sin azúcares añadidos«, puede que tenga una mayor cantidad de grasa de palma para cubrir esos azúcares.

Y en cuanto al azúcar del café, los tés, etc… tampoco es la solución pasarse a la sacarina. Lo mejor sería ir poco a poco acostumbrándonos al sabor natural de los alimentos. Si en estos momentos nos ponemos un sobre entero, pasamos a medio sobre y así paulatinamente hasta que nos guste sin azúcar, para no habituar al paladar a sabores tan dulces.

Laura Guillem Molina, dietista-nutricionista en NUTRIemoCIÓN (Valencia)